Las tragedias pueden
llevarnos a grandes historias. No siempre lo que veamos como desgracias nos
llevaran a vivir en la tristeza. Definitivamente perder a un ser amado
significa un gran dolor, que quizás nunca se podrá olvidar, pero deberemos de
aprender a vivir con esta ausencia.
Mi papá a pesar de los
años cuando hablaba de su mamá terminaba con lágrimas en sus ojos, la primera
vez que vi a mi papá llorar fue para mi algo que no podré olvidar, ver como su
lagrimas corrían por sus mejillas y como decía que su mamá le había hecho tanta
falta. Verlo quebrarse ante ese recuerdo que había pasado ya hace tantos años
no lo entendí sino hasta que lo perdí yo a él.
Por el lado de mi mamá
es algo distinto, quizás los pocos años de haber convivido con su papá, quizás
el dolor era más por haber sido abandonada de alguna manera. Y, sin embargo,
hasta donde pude entender no tenía resentimientos para con mi abuela. Si existieron
algunas diferencias, pero el amor pudo más y siempre mi abuela estuvo al lado
de nosotros de una forma u otra. No puedo recordar momentos en que ella no
estuviera con nosotros.
Historias tan
distantes y tan diferentes entre sí, pero que la vida, el destino, el universo,
o Dios unieron. Doy gracias a Dios por haberlos unido, sin ellos mi vida como
es ahora no sería lo que es. De ambos aprendí muchas cosas. A ambos los
extraños de diferente manera y por circunstancias diferentes. Pero siempre
estaré agradecido con ellos, siempre habrá un lugar especial en mi corazón
donde sus recuerdos vivirán por siempre a pesar de su ausencia.
Con mi padre la
relación fue mucho más cercana, quizás porque pase mucho más tiempo con él, y
porque quizás teníamos muchas cosas que compartir, el gusto por el beisbol, mi
pasión por escuchar sus historias de cuando era joven, de sentarme aun siendo
un adolescente en sus piernas y pedirle que me besara, o que me rosara con su
barba y después cuando sufrió una embolia yo lo bañaba y lo rasuraba, siempre
respetando su privacidad. durmiendo a su lado cuando viajo de regreso a Estados
Unidos a reunirse con sus hijos y con sus hermanos que había dejado atrás, por
estar al lado de mi mamá.
Como mi madre la
relación fue un poco más tormentosa, un poco más ríspida. Hubo mucho momento
felices peo también hubo muchos momentos que quisiera olvidar. Un recuerdo que
tengo de ella y que es quizás con el que me quiero quedar es cuando en una
ocasión mi papa no accedió a tenerme entre sus piernas y ella me consoló.
también tuvimos momentos en que por su carácter nos separamos el uno del otro.
Creo yo que uno de los momentos más ríspidos fue cuando al morir mi papá, ella
me culpo por no haber estado en casa. Recuerdo que al entrar me dijo que yo tenía
la culpa de que mi papá hubiera muerto. quizás el sentirse sola, desprotegida
la hizo decirme eso. Y si, nuestra relación cuando crecí fue más difícil y con
la ausencia de mi papá mucho más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario