Las circunstancias en
que el universo puede llevarnos a nuestro destino pueden ser trágicas. La historia
de mi mamá estuvo llena de tragedia. A la edad de ocho años compartía el amor
de sus padres, Miguel y Catalina. Ella había nacido en un pueblo al sur de la ciudad
de Guadalajara, Zacoalco de Torres Jalisco. Ella fue la mayor, después le seguiría
Irene, Rafael y finalmente José. Entre ellos había solo dos años de diferencia.
Su papá debió haber sido en ese momento jornalero, y como sucede en muchas
historias, después de una jornada de trabajo era reconfortante ir a una cantina
a saciar la sed y a buscar algo más.
Pues resulta que en
una ocasión mi abuelo estaba con una mujer que era del agrado de otro hombre y
que no vio con buenos ojos que el estuviera con ella. Pero al parecer a él no
le importo, finalmente salió de la cantina sin darse cuenta de que estos
hombres lo seguían. En algún punto lo alcanzan y le reclaman lo sucedido en la
cantina, a lo que él dice que por favor no le hagan nada, que tiene hijos
pequeños. Pero al parecer esto no fue razón para que de varias puñaladas le
quitaran la vida.
Cuentan que se oían
los gritos rogando por su vida y diciendo que tenía hijos pequeños. Pero no les
importo, dejaron a una mujer viuda con cuatro niños que alimentar. Viuda y sin
saber a quién recurrir, mi abuela busco justicia y se dirigió al presidente municipal
del pueblo, quien inmediatamente mando buscar a los culpables, pero al parecer
estos ya habían huido con rumbo desconocido.
La zozobra y la
incertidumbre llegaron a la vida de todos ellos. Ante la insistencia de pedir
ayuda y de no tener como mantener a sus hijos, el presidente del pueblo le sugirió
entregar a dos de sus hijos para que trabajaran con su familia.
Y aquí vienen muchas
preguntas, ¿Sería esto suficiente como para entregar a tus hijos, y quedarte
solo con dos de ellos? ¿A quién entregar y con quien quedarte? creo que esta no
fue una situación fácil para ella como madre, pero debemos de considerar las circunstancias
en las cuales se encontraba en ese momento y sobre todo la falta de
oportunidades para salir adelante, en una sociedad donde una mujer sola no era
bien vista.
En fin, la decisión la
tuvo que tomar muy a pesar de que esta le rompiera el corazón. Decidió entregar
a Dolores la hija mayor y a Rafael. Esta decisión cambiaria la vida de ambos
para siempre. Juzgar su decisión aun siendo padre yo en este momento sería
injusto para mi abuela. Las circunstancias y los tiempos ahora son muy
diferentes. Sin embargo, creo que pudo haber tomado alguna otra decisión, pero
esta provocaría que mi mamá y mi papá se conocieran con el tiempo.
De las tragedias también
pueden resultar cosas buenas.
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