Entender que mi papá
había partido fue algo sumamente difícil y más porque tuve que afrontar su
partida en la soledad. Llorar en silencio se volvió en momentos en una rutina.
después de haber sepultado a mi papá, regresamos a casa, ahí llego Jimmy uno de
hijos de mi papá, el único que pudo venir después de su muerte.
Afrontar la partida de
mi papá fue realmente difícil, aunque también vinieron otras circunstancias que
no estuvieron en mis manos poder controlarlas. La relación con mi mamá siempre
fue ríspida, aunque hubo momento que también fueron buenos. Quisiera entender
lo que pasaba por la mente de mamá. Siempre fue de carácter fuerte, quizás por
los muchos problemas que tuvo durante su vida y quizás el no saber cómo sacar
todos esos sentimientos lo que hizo que nuestra relación fuera en momentos muy mala.
Creo que ambos seguimos caminos diferentes en lo que se refiere a aceptar la
partida de mi papá. En ningún momento nos acercamos el uno al otro para saber
cómo nos sentíamos, para saber cómo sanar nuestro corazón. La partida
inesperada de mi papá fue muy dolorosa. Yo siempre pensé que pasaríamos por una
enfermedad larga y dolorosa. Por noches de desvelo y dolor y sin embargo no fue
así. Mi papá se acostó y simplemente ya no se levantó.
Cada uno afronto su
dolor en soledad, mi mamá, Ricardo y yo. Cada uno vivió su luto en la manera
como pudo, creo que ninguno supimos pedir ayuda. Para mí, perder a mi papá me
causo mucho dolor. En muchas ocasiones despertaba sollozando, esperando poder volver
a verlo, de tener lo de nuevo junto a mí.
Mi mamá trato de seguir
adelante, de mantenerse fuerte, de tratar de seguir su rutina, solo falto el día
del sepelio de papá al trabajo, al día siguiente se presentó a trabajar. Creo que
para ella fue su terapia, fue su manera de poder superar su perdida. Todos la
cobijaron y le brindaron su apoyo. Yo por mi parte no hable de mis sentimientos
con nadie, me guarde cada lagrima para mí. Pero algo curioso que paso fue que perdí
el miedo a la obscuridad, mi cuarto estaba en la segunda planta de mi casa y
bajar por las noches siempre me causaba miedo, y no fue hasta que murió mi papá
que este miedo desapareció. Bajar ya no me causaba ningún temor, ya no tenia ninguna
ansiedad.
Pero no todo fue miel
sobre hojuelas, los problemas con mi mamá subieron de intensidad. En aquel
momento muchos eventos se llevaron acabo para cambiar nuestras vidas.
Mi mamá entraba
a trabajar a las 6:00 de la mañana, y para poder llegar tenía que tomar un
camión que pasaba a cuadra y media de la casa. Antes de la muerte de mi mamá mi
papá la acompañaba a tomar el camión, regresaba y le daba de comer a los
pajaritos que tenía, sensontles, cardenales, canarios, pericos australianos y
después iba a despertarme siempre con un café, para irme después a la escuela.
A la muerte de mi
papá, mi mamá se iba sola a tomar el camión. Una mañana que parecía igual que
las demás, mi mamá fue abordada por dos oficiales de la policía federal. Para
aquel entonces cerca de nuestra casa se encontraba un hospital municipal y en
este había una estación de policía en la cual también había un ministerio público.
Aparentemente cuestionaron
que estuviera caminando sola por la calle, la subieron al auto y poco después
la violaron. La dejaron cerca del mercado de abastos, que en aquel entonces
tenia muchos lugares donde había lotes baldíos. Mi mamá regreso caminando a la
casa, entro al cuarto, se baño y se fue a trabajar.
Desde luego
saber lo que paso con tu mamá y verte impotente de poder hacer algo fue muy difícil
para mí. La impotencia y el deseo de salir y buscar y matar a quien había lastimado
era algo que me quemaba. Realmente si hubiera sabido quien le hizo daño, no se qué
hubiera hecho.
En el trabajo
todos estaban consternados por lo que le había sucedido, la Sra. Celia de Juan,
Cuca Figueroa, Martha Hernandez, Salvador Urbano, todos estaban junto a ella, consolándola,
dándole apoyo. Entre lo que le sugerían a mi mamá era ir a levantar una
demanda, pero ella se negó.
A partir de ahí,
yo me levanté para acompañarla a tomar el camión y después me fui con ella a
ayudarla con su trabajo.
Y como sucedió con
la muerte de mi papá, mi mamá afronto esto en soledad, y aunque todos los que
se enteraron la apoyaron, ella aparentemente se mantuvo fuerte pero su dolor
siempre estuvo ahí.
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